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jueves, 25 de noviembre de 2021

Mi mejor libro; mi mejor historia

 


 

No es Cruell mi mejor libro escrito. Tampoco lo es Youtuber. Ni La noche se acerca. Mi mejor libro lo comencé a escribir allá por finales de enero de 2016. Los primeros párrafos latían como un corazón desbocado por las calles de Sevilla. Las primeras miradas hablaban por sí solas a los pies de La Giralda. Los primeros besos… Ai, de aquellos primeros besos. 

 

Mi mejor libro continuó escribiéndose entre Brenes y Arahal. Entre un escritor y, qué suerte la mía, entre una de las musas de la literatura española de nombre Melibea. Y continuaron los párrafos latiendo con fuerza entre Santa María Magdalena y el Santísimo Cristo de la Vera-Cruz; entre “salsipuedes” y la plaza de La Corredera. Y siguieron las miradas que, aun mudas, lo decían todo. Y más besos. Muchos más besos. 

 


Y mi mejor libro continuó con su emocionante historia por las calles de La Rinconada. Hasta hoy, la historia se sigue escribiendo. La sigo escribiendo. La seguimos escribiendo. Porque ese mejor libro mío aún no ha visto la luz. Pero sí tiene una fecha concreta de publicación. 

 

Mi mejor libro, mi mejor historia, mi mayor obra, nace en abril de 2022. Y precisamente, así se llama, así se titula. Abril. Siempre decía que mi mejor novela, mi mejor relato, estaría siempre por escribir. Me equivoqué. No creo que pueda escribir nada mejor que Abril. No creo que haya otros personajes principales como los del escritor brenero y su musa literaria arahalense. Ni otros escenarios que despierten tanta pasión, tantos sentimientos, tantos y tantos y tantos besos. 

 

Imposible escribir algo mejor. Imposible que otro libro me haga más feliz en el mundo. Eres tú, Abril, mi mejor libro. Mi mejor historia. Y deseando ya de tenerte en mis manos y no dejar nunca de leerte.

 


lunes, 11 de octubre de 2021

Mi primer carnet de Biblioteca

 


 

¿Qué escritor no tiene un carnet de Biblioteca? Pues aquí os presento hoy en Emcharos 2002 y en exclusiva… ¡mi primer carnet de Biblioteca! Tendría que tener 7 u 8 años cuando me lo saqué, cuando ya tenía el gusanillo por adentrarme en el maravilloso mundo de los libros. 

 

Recuerdo que fui con mi madre ese día y que me hizo mucha ilusión el poder tener en mis manos esa tarjeta de lector que para mí era tan valiosa. Una tarjeta, una llave que me abría las puertas a todo un paraíso de papel, de letras impresas, de ilustraciones, de capítulos fantásticos y de personajes inolvidables. 

 

La Biblioteca a la que corresponde ese carnet es a la de mi localidad natal, Brenes, la Biblioteca Pública Municipal Rafael Alberti. El bibliotecario que me hizo entrega del carnet es el mismo que hoy sigue siendo el bibliotecario de mi pueblo sevillano, Miguel Ángel Rodríguez.

 


viernes, 2 de abril de 2021

Viernes Santo y Vera-Cruz

 


 

Viernes Santo y Vera-Cruz. Vera-Cruz y Viernes Santo. Dos términos, dos sentimientos, dos pasiones que suenan en mi corazón como redobles de tambores saeteros. Esta es mi Semana Santa. Más bien, mi santo día. 

 

Reconozco que nunca he sido un fanático del mundo cofrade en general. No sé si será porque Viernes Santo y Vera-Cruz llenan todos los huecos habitables de mi fe y mi religión. Ahí no cabe nadie más, con todos mis respetos a tantas y tantas imágenes devotas. 

 

Este Viernes Santo es muy diferente a todos los demás. Totalmente diferente. ¿Cómo no va a ser diferente, faltando tú, la Loli, la Palilla, la que desde que empieza a amanecer el Viernes Santo está junto a su Cristo y su Virgen hasta que se cierra en la madrugá, sin despegarse de ellos? Mi madre, madre veracrucista, madre de Viernes Santo y madre de sangre verde y blanca. 

 

Hoy es tu día, mamá, tu chico, tu Sánchez, tu familia, todos los que te han conocido y el que aquí te escribe lo sabemos. Tu día más señalado en el año. Y porque hoy es tu día mando el beso más grande al cielo a la voz de ¡a esta es! y con una levantá que no es una levantá cualquiera. Es una levantá de Viernes Santo y Vera-Cruz, como las que te gustan a ti. 

 

Va por ti, mamá.

 


lunes, 12 de septiembre de 2016

Una imagen para la felicidad




            Ya sé que no te gusta aparecer en público, y cuando digo en público me refiero a las redes sociales, páginas web o blogs. Esta vez me has dado permiso para poder lucir en mi perfil de Facebook y también en mi blog la primera foto en la que salimos juntos, tú y yo.

            ¿Es malo acaso mostrar la felicidad al resto del mundo? Demasiadas penas, desastres y sinvergüenzas vemos a todas horas en los telediarios. Demasiado mal, demasiada peste que nos contagia con el pensamiento de “este mundo es una verdadera mierda y nada ni nadie lo va a cambiar.” Y no debe ser así. No debería ser así. El cambio tiene que comenzar en cada uno de nosotros mismos. Y transmitirlo (y contagiarlo) a todo nuestro alrededor.

            Hoy rompo una lanza por la felicidad. Hoy hecho a rodar una iniciativa, una iniciativa que espero que todo el mundo que me lee la siga al pie de la letra, tanto en redes sociales como en sus blogs. Vamos a mostrar la felicidad, nuestra felicidad, en imágenes o en videos. Intentemos dar la vuelta a la tortilla de los telediarios. Hagamos que nuestros telediarios no sean una verdadera mierda y se conviertan en algo dulce, algo alegre, algo maravilloso.

            Y en mi telediario particular estás tú, aunque te cueste mucho salir en él y no te guste ser noticia de nada. Amigos y amigas emcharistas, os presento a Melibea, mi pareja desde hace justo hoy siete meses. Mi pareja, mi mujer, mi compañera, mi amiga, mi hermana. Mi todo. Mi telediario de la felicidad. La que todos los días nada más verla me hace dibujar una sonrisa en mi cara y me refuerza el ánimo como nadie (igualito que Rajoy y compañía). Es esta una de las primeras fotos que nos hicimos juntos, en benditas tierras gaditanas. Y la imagen de hoy, siete meses después, sigue siendo igual de ilusionante. Igual de feliz.

Gracias cariño por dejar mostrar mi felicidad al mundo con esta foto. Gracias por tu compañía, por tus palabras, tus consejos. Gracias por regañarme, por entenderme, por soportarme. Gracias por tus sonrisas de niña buena, por tus miradas que hechizan, por tus besos que hacen sanar cualquier herida. Gracias por ser como eres, por haberte conocido y por seguir conociéndote día tras día, noche tras noche. Gracias por todo lo pasado, por el grandioso presente y por un futuro que nos hará aún más felices. Gracias por ese enorme corazón que dibujamos los dos en la arena de una playa. Gracias por la flecha que nos une eternamente. Gracias por todos tus TE QUIERO. Gracias por aquel 12 de febrero.

¿Se puede empezar mejor el día? ¿Hay mejor telediario que el que os acabo de mostrar? Pues se puede empezar el día muchísimo mejor. Y es que falta por mostrar tu telediario. Y el tuyo. Y el tuyo también. Hagamos entre todos que esta cadena de imágenes felices no cese en su andadura. Que siga emitiéndose pues el telediario de la felicidad. Y que se vaya contagiando más de uno, que falta le hará. 

viernes, 31 de mayo de 2013

Últimas notas de fin de curso

 
 
         Parece mentira que era ayer mismo cuando comentaba en mi blog mi regreso a los estudios reglados y ya haya terminado (con gran éxito además) mi primer año de FP en Atención Sociosanitaria. ¡Cómo se ha pasado el tiempo! Era ayer mismo cuando entré a mediados de septiembre por vez primera en aquel aula con cocina incluida y que le ponía caras a los que iban a ser mis compañeros de clase hasta finales de mayo. Como me era de esperar, la gran mayoría eran chicas y la gran mayoría con menos edad que yo (exceptuando a Mari Carmen, todo un modelo de estudiante y de persona).
 
 
            Era ayer mismo cuando conocí a mi tutora Victoria y al resto de profesoras (Carmen, Lorena, Natalia), que tanto nos han ayudado, enseñado y que tanto han aguantado. Era ayer mismo cuando comencé a estudiar apuntes de Atención Sanitaria (aparatos digestivo, cardiovascular, respiratorio,…), Psicología (modelo biopsicosocial, habilidades sociales, resolución de conflictos,…), Apoyo Domiciliario (limpiar, coser, cocinar,…), Alimentación y Nutrición (nutrientes, grupos de alimentos, planificar menús,…), o de Necesidades Físicas y Psicosociales (discapacidad mental, física, sensorial,…). Ayer mismo era cuando hice nervioso mi primer examen en mi pupitre y que logré aprobar con muy buena nota, como todos los exámenes que vinieron después.
 
 
            Era ayer mismo cuando Adri me empezó a hablar de su pasión por el Betis y por la Semana Santa, la pasión de Encarni por la limpieza y por su Milagrito, la pasión pastoreña de Carmen Loli y Manoli, la pasión de Bea por la música y por cantar, o la pasión carnavalera gaditana compartida con mi “prima” Marta y con José Luis (Don José Luis).
 
 
            Era ayer mismo cuando empecé a escuchar los primeros buenos cantes de Montero por su Canelita, aprender trucos de cocina con toda una maestra como Yuga y saborear una buena comida con Cristina, escuchar los silencios de Amanda que se fueron convirtiendo después en menos silenciosos, el arte, el baile y la gracia de Laura, los detalles dialécticos de Ana Rosa, el hablar de mujeres guapas con Juanjo, mi “novia” sociosanitaria y cordobesa Salud,…
 
 
            Tengo que mencionar que mi ayer personal anterior al curso no era el más animado posible: en mi últimos dos años había tenido la terrible pérdida de mi querido padre (que no te he perdido, porque sigo encontrándote todos los días en mi mente y en mi corazón), el perder también a una de las mujeres que más he amado en mi vida, la falta de oportunidades de trabajo,… En ese tiempo, me he sentido a veces como si estuviera muerto en vida, y si he logrado resucitar, si he conseguido volver poco a poco a la vida, gran parte de culpa la ha tenido la que ya es y será mi familia sociosanitaria del IES Jacarandá de Brenes.
 
 
            A la mayoría de mis compañeros y profesoras los volveré a ver a partir de septiembre en 2º, a otros aún no lo sé y hay otros que ya sé seguro que no estarán. Aunque para mí, sí tengo seguro que todos ellos, todos, estarán no sólo en el ayer, sino que también lo están hoy y lo estarán siempre en el aula de mis mejores recuerdos.

 

miércoles, 2 de mayo de 2012

Nunca es tarde si la tiza es buena


La crisis económica aquí en España está haciendo estragos en el trabajo y los trabajadores, y a la vez, está incentivando a que muchas mujeres y hombres ya adultos retornen a lo que una vez, por diferentes motivos, tuvieron que dejar: los estudios. Una gran mayoría de analistas argumenta que en los tiempos tan difíciles que corre el mercado laboral es el momento ideal para seguir formándose en los estudios y poder aprovechar lo mejor posible esos tiempos tan difíciles.


Y en esa situación estoy yo. Tras dejar los estudios reglados en el año 2000, y después de haber estudiado Guión, hacer cursos de Redacción, Cultura Lingüística y Ortografía, cursos de FPO de Administración y Gestión de Empresas o de Ayuda a Domicilio, después de doce años en los que han pasado muchas cosas buenas y muchas cosas malas, vuelvo a la formación reglada. Vuelvo al instituto, al mismo instituto que un servidor y otros cientos de alumnos más inauguramos en mi pueblo en el año 1996. Vuelvo a una rama educativa que ya cursé el pasado año mediante ese curso de FPO de Ayuda a Domicilio, el cual me fue muy bien y del que guardo muy buenos recuerdos. A partir del próximo mes de septiembre, si Dios quiere, volveré a ser alumno, a sentirme alumno, en concreto del Ciclo Formativo de Grado Medio de Atención Sociosanitaria.


Y ese largo camino, ese camino de dejar los libros de texto de lado, de trabajar en un sitio y en otro, de realizar algún cursillo para sacarle provecho, de las cosas buenas y las cosas malas, ese mismo camino es el que está tomando ya mucha gente con la idea de que en el horizonte se vea un futuro (no muy lejano) más esperanzador. Esa es la idea, el pensar positivamente, y que en nuestro espectáculo de la vida, lo mejor esté aún por llegar. Para que nos cuenten cosas negativas ya están los telediarios y los que no son del telediario. Para toda esa negatividad, cambio de canal. O mejor dicho, apagar directamente el televisor. Ahora toca de nuevo hincar codos y lo aconsejable es que nada ni nadie nos moleste.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Mi futuro hogar

Estoy construyendo mi futuro hogar. Mi futura casa, esa a la que me iré a vivir el día de mañana si Dios quiere. No sé si solo o con mi mujercita, en caso de que la tenga para cuando llegue ese día. Por supuesto, todos los lectores y visitantes de Emcharos 2002 estáis invitados a entrar en ella. Un servidor os hará de cicerón con mucho gusto.

Os mostraré el jardín, un inmenso jardín que tiene como alfombra un verde y fresco césped, acompañado por robustos árboles, flores violetas, rojas, azules, amarillas,… y confortables bancos de madera para que podamos sentarnos cómodamente para hablar de nuestras cosas o tendernos si queremos dormir esa siesta que tan bien sienta después del almuerzo, hasta que el canto de un jilguero nos suene como despertador.

Los techos serán altos y grandes, de color cielo, moteados con blancas nubes de algodón con forma de caballos, peces y castillos que se mueven en el aire.

El salón principal es como la plaza de cualquier pueblo: más bancos con forma de sillas y sofás, otros bancos con forma de mesa y una fuente de vida cristalina en el centro, y arriba colgado de la pared, un reloj que sonará cada cuarto de hora para avisarnos de que el tiempo nunca es perdido.

Si tenéis hambre, entraremos en mi particular cocina, un pequeño huerto de donde robaremos sabrosas naranjas y fresas. Si tenéis sed, beberemos a la orilla del río Guadalquivir, que si el agua viene del Guadalquivir no debe ser tan mala.

Jugaremos a perdernos corriendo por los largos pasillos de calles estrechas, contemplando a cada lado los maravillosos cuadros que representan fachadas señoriales, elegantes balcones, pintorescas macetas y mujeres guapas y morenas que dibujan ojos llenos de misterio.

Nos informaremos de los telediarios por los chismorreos en los patios de vecinos, comprobando si el mundo va a mejor o a peor, o de si la Pepi le pone o no le pone los cuernos a su marido. Pondremos la radio para oír la mejor música y melodías producidas en la sevillana Calle Sierpes o en el Metro de Madrid.

Y a la caída de la noche, a la hora de dormir, qué mejor cabecera que la del puente de Triana para tener los más dulces y fantasiosos sueños.

Así es mi futura casa, esa que está en ninguna parte… y que está en todos sitios.


miércoles, 23 de marzo de 2011

La zurda de diamantes

Me encanta el fútbol. Lo he vivido desde pequeño, gracias sobre todo a mi padre. Futbolero y sevillista, también como mi padre. Recuerdo aún cuando de pequeño me llevó a la Feria de mi pueblo para ver nada más y nada menos que a Rinat Dassaev, por entonces portero ruso del Sevilla y uno de mis primeros ídolos del deporte rey.

En los años que llevo siguiendo al Sevilla he vivido de todo un poco: clasificaciones europeas, descensos a Segunda, grandes títulos nacionales e internacionales, el centenario, el fichaje de Maradona, la Champions League,… y sobre todo, de lo que más me acuerdo y que siempre me acordaré mientras viva, es de aquel chaval que con su golazo en el Sánchez Pizjuán un jueves de Feria de Sevilla nos llevaba a la primera final europea. Antonio Puerta, la zurda de diamantes.

Os confieso que nunca he llorado a lágrima viva por mi equipo ni por nada relacionado con el fútbol. Ni con las dos UEFAS consecutivas, ni por la Supercopa de Europa, las dos Copas del Rey o la Supercopa de España. Nunca lloré de emoción y alegría por esos títulos ganados por mi equipo… hasta ese momento que jamás olvidaré mientras la memoria no me falle: cuando el cuerpo sin vida de Puerta llegaba aquella noche de agosto de 2007 a su santuario de Nervión, siendo aclamado por miles de amigos y desconocidos, sevillistas y béticos, ancianos y niños,…

Esa sería la última vez que Antonio Puerta llegó junto a sus compañeros de equipo al estadio que le vio nacer como futbolista; que le vio nacer como ídolo, como internacional español y que le vio hacer historia con su gol al Schalke alemán. Aquella aciaga noche de agosto, lloramos todos en mi casa. Mi padre, mi madre,… Para ellos era como si se les fuera un hijo. Para mí, como si se me fuera un hermano.

El fútbol es espectáculo, diversión, tensión, explosión de júbilo y goles. Pero también el fútbol puede ser egoísta e injusto, llevándose antes de tiempo a los mejores para su ligar particular. Antonio no pudo colgar las botas antes de marcharse a esa liga de estrellas que brillan en la constelación futbolística. Eso sí, su estrella brilla más que ninguna otra en el cielo de Nervión, en ese tercer anillo donde cada fin de semana, junto a otros miles de sevillistas (tú también estás ahí, abuelo) arropan al club de sus amores, con sus camisetas blancas y rojas, sus bufandas agitadas al aire y sus cánticos que se escuchan con el corazón y que retumban en cada rincón del estadio hasta hacerlo estremecer. Y por encima de todas esas estrellas, una muy especial, una estrella que lleva inscrito el número 16, y que brilla tanto, tanto, como un preciado diamante pulido entre nubes blancas y un cielo rojo pasión.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Los otros escritores

Desde la aparición de Internet, muchos se han convertido en cierta medida en escritores sin que fuera esta su vocación. Hay gente que escribe en un blog, en foros, en un chat, correos electrónicos, en el messenger, el tuenti o el facebook, sin que necesariamente el escribir sea su profesión o su gran pasión.

Y la verdad es que por esta red internauta, mediante el chat, he conocido a varios de esos escritores. Mejor dicho, a varias escritoras, porque en general cuando chateo con alguien siempre suele ser con una chica (cosas de la testosterona).

Los otros escritores de los que hablo son aquellos que escriben para poder desahogarse de sus problemas, de su tristeza, de su dolor. Son escritores que se encierran en pequeñas y oscuras habitaciones y que en un papel manchado de tinta y lágrimas dejan impregnados sus malos recuerdos, aquellos que desean que se vayan para siempre cuando el papel termine en el fondo de una papelera, no sin antes pasar por el consuelo de la pantalla de un ordenador.

Son historias que me han emocionado. Y son muchas las que he podido conocer y las que recuerdo aún con el paso del tiempo. Recuerdo la de Manoli, quien escribía sobre los malos tratos que sufrió por su marido, y de su hija, cuya custodia fue dada al maltratador de su ex pareja. Gracias a una buena amiga, consiguió evitar el suicidio.

María escribía de la traición que había sufrido a cargo de la que era su mejor amiga, y que separó a ambas por distintos caminos.
El amor era el tema que Cecilia más plasmaba en papel y la palabra que más solía teclear. Rupturas dolorosas, infidelidades, enamorarse de la persona equivocada,…

A Margari, lo que le llevó a escribir fue su color de piel y el rechazo que sentía de los demás. Aunque también escribía por la familia y por el hijo que tenía en tierras colombianas, y a los que llevaba meses sin ver.
Estrella nunca estuvo a gusto con su cuerpo. Con sus kilos de más que la hacían diferente al resto de sus amigas. Lo repetía una y otra vez en los versos de sus poemas que con amabilidad me invitó a leer.

También entre versos escribía Tamara la amargura y la soledad que sufría por la repentina y temprana muerte de su pareja, dejándola en este mundo sola junto a un bebé recién nacido.
Loli, toda una princesa sevillana de triste sonrisa que nunca llegó a estar enamorada del príncipe con el que se casó.

Daniel era y es otro magnífico poeta, además de un magnifico cirujano. Alguna que otra vida se le fue desgraciadamente de sus manos, para ir a parar a sus hojas de papel y a tardes de charlas de café.

Y así, tantos y tantos testimonios conmovedores. Estoy seguro que encontraré a más escritores anónimos vagando por Internet, buscando a gente comprensible con la que hablar y compartir sus escritos; compartir sus penas y fracasos; compartir toda una vida.