
El pianista y compositor húngaro Rezso Seress escribió dicha canción en 1933, titulándola Gloomy Sunday (Domingo triste), inspirándose en la relación que mantuvo un amigo suyo con una mujer casada. Fue versionada por varios cantantes húngaros, hasta que la maravillosa voz de la estadounidense Billie Holiday la catapultó al estrellato musical en 1941. Aunque ese éxito apenas duró un año.
Varias notas de prensa comenzaron a informar de numerosos suicidios producidos en los Estados Unidos en ese año 1941. Suicidios que iban unidos a Gloomy Sunday, y es que en todos ellos, esa canción se hacía oír por más de un testigo en el tocadiscos o aparato radiofónico del suicida. Con estos suicidas se solían encontrar a veces escritos, argumentando la mayoría de ellos que ya no valía la pena seguir viviendo una vida triste e injusta. Estas noticias alarmaron a las principales emisoras de radio del país, que ya de por sí encontraban al tema cantado por Holiday demasiado deprimente para ser emitido. La decisión tomada fue irrevocable: la de dejar de emitir la canción en todas las emisoras de radio norteamericanas. Dicho y hecho.
Pero las desagradables noticias sobre Gloomy Sunday no quedaron ahí. Al poco tiempo después de que la prohibieran emitir en Estados Unidos, se supo que la creación musical de Rezso Seress también había sido censurada con anterioridad en su país de origen, Hungría, debido a más casos de suicidios que se produjeron en todo el territorio húngaro por culpa de esas letras llenas de desesperación y sufrimiento.
Para rebozar más este misterioso hecho y como no podía ser de otro modo, Rezso Seress acabó suicidándose en 1968, tal vez escuchando por última ocasión los acordes de la fatídica canción suicida que él mismo había compuesto y que ha tantas personas había inducido a la muerte.
La famosa y temida canción viene en el siguiente video, interpretada por Billie Holiday y subtitulada en castellano. Las emisoras de radio de los Estados Unidos ya me han comunicado que sea esta la única vez que la ponga en el blog. Además, es la primera vez que recomiendo que tengáis cuidado al escuchar cierta música, porque a más de uno le puede sonar a su propia música fúnebre y termine por escribir un epitafio en papel, diciendo: “Gloomy Sunday fue la última canción que escuché en vida”.