Por los que hacen del verbo cuidar su bandera y tu casa. Los que luchan porque nadie muera en soledad. Por esas centinelas que no duermen sin temerle a su miedo y usando su piel como escudo. Por los que hacen del trabajo sucio la labor más hermosa del mundo.
Estas letras, esta gran canción de Vetusta Morla, van dedicadas hoy más que nunca a mis compañeras y compañeros de trabajo del Centro Sociosanitario de mayores Vitalia Rinconada. A los que están, a los que han estado y a los que vendrán. Para todos esos ángeles, para todas esas guerreras y guerreros que luchan incansables día y noche por aquellos que años atrás lucharon por nosotros.
A pesar del puñetero Covid-19, a pesar de muchas carencias, a pesar de los ojos que miran hacia otras partes, a pesar de las lenguas viperinas,… A pesar de muchos pesares, seguimos siendo el mejor bastón donde se apoyan muchos de nuestros mayores. GRACIAS por el alma, el corazón, la paciencia, la comprensión, los cojones y los ovarios que les echáis a nuestra profesión. Por todo eso y por mucho más os merecéis estos abrazos prohibidos.




