miércoles, 3 de diciembre de 2008

El miedo a la hoja en blanco (2ª Parte)

Te encuentras con una amiga que te tiene loquito y os vais a tomar algo a un bar. Allí coincides con una amiga de ella y con un amigo tuyo. Hablas de todo menos de tu trabajo como escritor. Las chicas se van, y tú te quedas en el bar celebrando con tu amigo el feeling que tienes con esa amiga que te tiene loquito. Y entonces se presentan más amigos. Y se habla de más cosas. Y se pide una y otra ronda más de whisky. Se canta, se ríe, se cuentan chistes malos.
Hasta que miras tu reloj. ¡Mierda! ¡Las doce de la noche! Pagas tu cuenta y sales corriendo del bar. Llegas a casa jadeando, te encierras en el estudio, enciendes el ordenador, pinchas con el ratón en Word, y… ¡Ahhhhh! ¡La hoja sigue en blanco! Quieres solucionar ya ese problema, pero llevas un pedo impresionante y lo que de verdad deseas en esos momentos es una cama y dormir como un bebé. Desde que pusiste por primera vez el ordenador hasta que lo apagas para irte a la cama, recapacitas: han pasado cuatro horas y la página está completamente en blanco. ¡Voy a tener pesadillas, joder!
Y esas pesadillas te dan miedo. Mucho miedo. Al final, intentas encontrar consuelo por otro lado: mañana será otro día mejor. El problema es que llevas repitiéndote esa misma frase un mes… y la hoja sigue permaneciendo en blanco.

Primera Moraleja: si de verdad quieres perder el miedo a la hoja en blanco, escribe. Simplemente escribe, aunque no te guste lo que estés escribiendo, pero escribe. Puede que al día siguiente lo veas de otra manera y que cambiando algunas palabras de las que ya tienes puedas mejorar el texto.
Segunda Moraleja: ni las cervecitas, ni las llamadas telefónicas, ni los paseos, ni los amigos, ni siquiera la camarera del bar que está tan buena van a escribir por ti. Así que cuando estés en ello, olvídate de todo lo demás. Como bien decía un buen profesor mío de Guión: procura que tu culo no se despegue del asiento en el que estés escribiendo. Queda dicho.


lunes, 1 de diciembre de 2008

El miedo a la hoja en blanco (1ª Parte)


Si hay un miedo que el escritor teme con arraigo, ese es sin duda el de la página en blanco.
Todo ese horror suele comenzar a la hora de ponerse manos a la obra con un trabajo. Una tarde cualquiera, enciendes tu ordenador, escuchas la melodía de Windows, abres el Word, y de pronto… ahí aparece. La temida hoja en blanco. Intentas escribir un par de frases, y de hecho las escribes, pero enseguida acabas borrándolas. No te gustan en absoluto.
Te levantas de la silla y sales de tu estudio. Puede que una cervecita fresquita te ayude con ese difícil comienzo. Vuelves al estudio, te vuelves a sentar en la silla, miras la hoja en blanco del Word y bebes medio botellín de cerveza de un trago. Parece que se te ha ocurrido algo original. Observas el teclado con atención… y te quedas pensativo por unos segundos. No. Lo que ibas a escribir no termina de agradarte. Así que no lo escribes y te bebes el último trago de la cerveza. Ha pasado un cuarto de hora desde que encendiste el ordenador.
En ese instante, te acuerdas que tenías que telefonear a un amigo. Puede que durante la charla te llegue la inspiración. Coges el móvil, marcas el número de tu amigo y esperas a que te lo coja mientras no le quitas los ojos de encima a la maldita hoja en blanco. Con tu amigo, hablas de lo bien que os lo pasasteis el pasado sábado noche, de lo buena que estaba la nueva camarera del bar y hacéis planes para el próximo fin de semana. Al terminar la conversación, te das cuenta que llevas ya media hora… y la hoja en blanco sigue teniendo el mismo color inmaculado.
¡Necesito concentrarme más!, piensas malhumorado. Cierras Word, apagas el ordenador, sales de tu estudio y te vas a la calle, a dar un paseo en plan bohemio, inmerso en tus pensamientos sobre el trabajo que aún no has empezado y dándole caladas a un Chesterfield que acabas de encender (en el caso de que fumes).

Continúa en la 2ª Parte.

viernes, 28 de noviembre de 2008

“Franky Sustitos”: Capítulo 12

- Una ayuda especial -


Franky Sustitos y Súper Toño llegaron corriendo al parque que habitualmente visitaba el abuelo Zacarías. Su banco, ese en el que todas las tardes se sentaba a tomar el aire, estaba vacío.
- Qué raro… Mi abuelo siempre está en este banco cada tarde.
- ¡Mira Franky!
Toño había descubierto una nota escrita que se encontraba debajo del banco. La nota estaba pegada a la madera con un moco viscoso. Franky la cogió sin repudio y la leyó en voz alta:
- He secuestrado a tu abuelete. Consígueme el televisor que me pertenece y llévalo al cementerio. Tienes una hora. Si no lo traes, convertiré al abuelete en un muerto viviente… Tonto el que haya leído esta nota… ¡Maldito Costillas!
- ¿Qué piensas hacer ahora?
- Ir al cementerio. Román Costillas no se saldrá con la suya.
- Pero, ¿y el televisor?
- Que vaya él a comprarlo a la tienda de Philip. Yo sólo voy para rescatar a mi abuelo. Con tu ayuda, por supuesto.
- ¿Con mi ayuda? Es que… ya está anocheciendo. Y mi madre no me deja estar de noche en la calle.
- ¿Un superhéroe como tú tiene miedo de ir al cementerio de noche?
- ¡Yo no he dicho eso! Es mi madre la que no me deja. De hecho creo que me voy yendo ya. ¡Suerte Franky, y ya me contarás qué tal te fue!
Súper Toño se fue del parque de la misma manera con la que llegó: corriendo.
- ¡Será gallina…!
Sin perder más tiempo en ver cómo se marchaba su amedrentado amigo, Franky se encaminó hasta el cementerio, pensando un plan para salir victorioso de la batalla contra Román Costillas. De pronto, se le pasó por la cabeza un nombre: ¡la señora Petria!
Una vez que ya había anochecido, Franky, antes de ir al cementerio, se metió en la casa de la señora Petria, contándole a la anciana todo lo que le había sucedido con el muerto viviente de su vecino. La señora Petria montó en cólera tras oír la historia del niño:
- ¡Qué vergüenza! ¡Atacando a un pobre niño indefenso y a su familia! ¡Ese Costillas se ha pasado de la raya!
- ¿Significa eso que me ayudará en mi plan para rescatar al abuelo?
- Cuenta conmigo, muchacho. ¡A Román Costillas hay que darle su merecido!
Franky, después de perder como aliado a Súper Toño, conseguía el apoyo de alguien especial. De una mujer dura de roer y hasta más fuerte y perversa que su amigo el superhéroe. Que tiemble Román Costillas…



miércoles, 26 de noviembre de 2008

Pesadilla antes de Navidad

No, para nada esta noticia tiene relación con la famosa película de Tim Burton, sino con un relato de Emcharos del mismo título que la obra de animación del director estadounidense.
Pesadilla antes de Navidad es un cuento navideño que el escritor sevillano ha presentado en el XIV Certamen de Relato Breve de Los Palacios (Sevilla) y en otros dos certámenes literarios puramente navideños: el VIII Concurso Asociación Arcángel San Miguel (Asturias) y el XXXXIV Premio Gloria Fuertes (Elche).
Una historia que en absoluto tiene que ver con la pesadilla de Burton, donde un niño sufre por el miedo que le produce un terrible monstruo que está a punto de venir a por él. Un relato emotivo e intrigante, propio para leer en las cercanas fechas navideñas, como diría Dickens, en el hogar junto al fuego de una fría noche de invierno.
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lunes, 24 de noviembre de 2008

Almas hermanas (2ª Parte)

- Te comprendo -, le contestó el párroco.- Pero tienes todos los días del año para venir a verlos.
- Lo sé. Pero cuando estos días te acercan al Viernes Santo es distinto. Sí; amas a tu Cristo y a tu Virgen todos los días del año. Pero ese día de la Semana Santa es... inexplicable. Los sentimientos no están en las palabras. Sino en tu alma. A solas, nada más verlos, les dices tus cuatro cosas. Y pides por todos. Por tu entrañable familia, por tus adorables amigos, por la paz y la armonía en el mundo,... ¡Dios, qué guapa está! Si es hermosa cuando llora... cuando derrocha felicidad es la imagen más bella que uno pueda contemplar.
- Desde luego que tiene que serlo. Ahora será mejor que te vayas a casa. Si lo deseas, puedes volver mañana a hablar con tu Cristo y con tu Virgen.
- Gracias por la petición. Es usted muy amable. Pero no soy el único. En mi casa, hay muchos más que quieren venir. Y vendrán. En las vísperas de un Viernes Santo, todos, absolutamente todos los hermanos anhelan ver los rostros de sus imágenes. Y no me pregunte el porqué... Como ya le dije, la respuesta está en nuestras almas. Tenga buena noche Padre, y hasta el año que viene.
Sin mediar vocablo, el párroco observó cómo el joven se alejaba emocionado, andando despacio y en silencio, hasta perderlo de su visión cuando atravesó una de las paredes de la iglesia… como un fantasma.
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“Almas hermanas”, relato incluido en el libro “Cuentos de Semana Santa”, del autor sevillano Emcharos. Disponible en la Tienda Bubok (http://www.bubok.es/).

Almas hermanas (1ª Parte)

“Almas hermanas” fue el primer cuento de Semana Santa que escribí en el Boletín de la Vera – Cruz de Brenes (Sevilla), allá por el año 2003, y que tuvo una buena acogida por los lectores veracrucistas, animándome a seguir escribiendo cada año un nuevo cuento que hablara de mi Hermandad.
“Almas hermanas” habla de aquellos veracrucistas que, a pesar de encontrarse muy lejos, les resulta imposible quedarse sin ver a sus imágenes devotas en las vísperas de un día tan grande como es el Viernes Santo en Brenes.


- Podéis ir en paz.
Tras esta oración, todas las personas que habían acudido a la misa fueron saliendo pausadamente por la puerta hacia la plaza, y así, a sus respectivos hogares. En cuestión de minutos, la iglesia quedó en su totalidad desierta de feligreses.
Después de que lo dejaran solo, el párroco se encaminó a la sacristía para cambiar de atuendos. Cuando acabó de despojarse de sus hábitos y de vestirse con sus atavíos corrientes, oyó un leve ruido a lo lejos.
Se percató de que eran unos pasos que se acercaban. Se acercaban al lugar en donde él estaba. Eran pisadas muy lentas. Pasado unos segundos, se detuvieron. Quien quiera que fuera, se había parado a poca distancia de la sacristía.
El párroco estaba intranquilo, nervioso por saber de quién se trataba.
A estas horas, a punto de cerrar la parroquia,... ¿quién podrá ser?.
Aunque no se lo quería creer, notó que en su interior tenía un poco de miedo por abrir la puerta y descubrir al misterioso sujeto. Pero era su deber el actuar de inmediato.
Sin pensarlo más veces, cogió el picaporte y lo hizo girar, adentrándose de nuevo en la capilla.
Se trataba de un joven, situado a los pies de Cristo crucificado. Sus ojos, clavados en los del Hijo de Dios, con las lágrimas saltadas.
- Perdona que te moleste. La misa ya ha finalizado y la iglesia se va a cerrar enseguida.
El chico dirigió su faz hacia el del cura, eso sí, alternando la vista también al Cristo.
- No puede pasar un año que yo no venga a ver a mi Señor. A mi Señor... y a mi Señora.
El joven se acercó al retablo donde la Virgen María lloraba de dolores por la muerte de su Hijo.
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Relato incluido en el libro “Cuentos de Semana Santa”, del autor sevillano Emcharos. Disponible en la Tienda Bubok (http://www.bubok.es/).

Retazos de pregón, de Emcharos (2ª Parte)

Extracto de pregón de Semana Santa que el autor, Emcharos, escribe con todo el respeto, cariño y veneración hacia la Santísima Virgen de los Dolores de Brenes (Sevilla).

Cuando pienso en Ti, Dolores, se me viene a la mente la imborrable y entrañable imagen de mi abuela Rosario. De aquella bendita mano que guardaba en su casa como un tesoro, con mucho cariño. Era Tu mano, Señora. Tu mano. Cuántas veces había visto a mi abuela rezándole, acariciándola, besándola con sus labios temblorosos. Fue así, contemplando esa estampa, como empecé a quererte yo también.
Es verte un Viernes Santo, sea dentro de la iglesia o en la calle, y se me va el santo al cielo, no lo puedo remediar. Y es que me pongo a mirarte, y el tiempo se detiene a mí alrededor. Se detiene en los cirios encendidos que Te alumbran entre las sombras; se detiene en Tu esplendoroso manto que radia una luz propia e inigualable; se detiene en Tu corona de Reina y en Tu cara de princesa de cuento de hadas; se detiene en los varales que se mueven al compás de Tus andares y en las flores que perfuman Tu trono procesional. ¿Puede ser todo esto real, Dios mío? ¿Seguro que no estoy soñando? ¿Que no son imaginaciones mías?
Cuando vuelvo en sí, y el tiempo continúa su tránsito de segundos, me doy cuenta que no estoy soñando. Que la princesa en la que pienso no está entre las páginas de un cuento de hadas. Está aquí, caminado en la noche del Viernes Santo por su pueblo. Es real, muy real. No hay más que verte, Dolores, para salir de toda duda.

Nos hechizas con Tu mirada divina,
con Tus lágrimas de dolorosa,
con Tu pena en Soledad,
triste y a la vez tan hermosa.

Reina de los veracrucistas,
Señora de los Dolores,
Princesa del Viernes Santo,
Virgen de mis amores.

Cuando lloran los clarines,
rompiendo el silencio de madrugá,
Tu pueblo soñará Contigo,
y el sueño se hará realidad,
para ver a la Virgen de los Dolores,
Soberana de nuestra Hermandad.
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Relato incluido en el libro “Cuentos de Semana Santa”, del autor sevillano Emcharos. Disponible en la Tienda Bubok (http://www.bubok.es/).


Retazos de pregón, de Emcharos (1ª Parte)

Extracto de pregón de Semana Santa que el autor, Emcharos, escribe con todo el respeto, cariño y veneración hacia el Santísimo Cristo de la Vera – Cruz de Brenes (Sevilla).

Vera – Cruz. Cuántas sensaciones se desprenden de ese nombre. De esa sola palabra. Es, a la vez, una cascada de agua cristalina y pura que va cargada de otras muchas palabras. Una cascada de donde nacen otras sensaciones: Viernes Santo; nazareno de verde y blanco; juventud veracrucista; lirios y faroles; la Fe y la Verónica; la saeta; ¡Cristo enclavao por nuestras culpas y pecaos!
Es verte, Señor, y el corazón me late con fuerza. Es como si se me quisiera salir del pecho para poder llegar hasta Ti. Llegar hasta Tu Cruz. Las lágrimas bañan mis ojos queriendo borrarme Tu imagen de mi vista. Pero no pueden. Mis lágrimas no son tan inmensas como esa cascada que nace en Ti. Tú la muestras ante todo un pueblo que te quiere; un pueblo que te adora. Y… ¡qué fuerza tienes sobre ellos! ¡Cómo consigues transmitir esa hermosa cascada de emociones a las almas de la gente! De Tu gente. De los que están y de los que no están.
¿Por qué si no todos los Viernes Santos llueve o hay amenaza de lluvia? Porque los que están allí arriba Te añoran; se siguen emocionando al verte salir de la iglesia, crucificado, cada tarde de Viernes Santo. Da igual que sea en marzo o en abril, que haga frío o haga calor, que sople un fuerte viento o una dulce brisa. Para el buen veracrucista, esté donde esté, es irremediable poder controlar esa cascada de sensaciones que lleva dentro, y que quiere salir como agua cristalina y pura.

Tu pueblo no quiere abandonarte,
veracrucistas que están en el Cielo,
veracrucistas que están en la tierra,
nunca Te dejarán de amarte.

Porque Tú eres nuestro día y nuestra noche,
nuestro delirio y nuestra grandeza,
nuestro caminar y nuestro descanso eterno,
Santísimo Cristo de la Vera – Cruz,
¡cuánto Te quiero!

Entre lirios y faroles,
entre saeta y chicotá,
entre rezos y ¡vivas!,
Vera – Cruz y Caridad,
por Ti me moriría.
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Relato incluido en el libro “Cuentos de Semana Santa”, del autor sevillano Emcharos. Disponible en la Tienda Bubok (www.bubok.es).


“Cuentos de Semana Santa”, ya a la venta en Bubok


El libro del autor sevillano Emcharos, en el cual recopila emotivos relatos cofrades que guardan relación con la pentacentenaria Hermandad de la Vera – Cruz de Brenes (Sevilla), ya está disponible para todos los lectores, pequeños y mayores, en la Tienda Bubok (http://www.bubok.com/). Un libro hecho con esfuerzo, amor, mucha ilusión, y por supuesto, con un sentimiento veracrucista que espera contagiar a aquellos que aún no conozcan a fondo a esta Hermandad histórica en España.
Como ya se dijo anteriormente, en próximos días se publicará en esta web uno de estos cuentos de Semana Santa.

“Cuentos de Semana Santa”, muy pronto en Bubok

Continuando hablando sobre Bubok, quiero anunciar en este sitio web que próximamente se podrá adquirir en la tienda Bubok mi primer libro editado en este proyecto: Cuentos de Semana Santa. Se trata de una recopilación de cuentos cofrades y de carácter religioso que empecé a escribir en el Boletín anual de la Hermandad de la Vera – Cruz de Brenes (Sevilla). Todas estas historias (ilustradas con hermosas fotografías que dan más fuerza aún a los relatos) describen, según el autor, todo lo que significa esta Hermandad de casi 520 años de vida y fe veracrucista. Un libro en el que hablo de una Hermandad, mi Hermandad, y en el cual quiero transmitir que eso no sólo significa sacar pasos a la calle en la Semana Grande. Una Hermandad tiene muchas más vivencias. Muchas más historias que contar. Algunas de ellas podrán leerlas y sentirlas con los "Cuentos de Semana Santa", de Emcharos.
Además, facilitaré en mi sitio web y también en Bubok si es posible la lectura de uno de estos emotivos cuentos, de forma gratuita.