
Indagando profundamente en las entrañas de la misteriosa mansión de Cruell, llegué hasta el famoso Necronomicón, el libro maldito que, según Lovecraft, escribiera el poeta árabe Abdul Al-Hazred, sobre la existencia de los Señores Primordiales, aquellos seres que eran dioses y que dominaron la Tierra en su nacimiento.
La idea era más que atractiva para llevarla a cabo en mi proyecto de trilogía, según mi punto de vista y sin ser del todo fiel a las historias que nos cuenta el Necronomicón. Además, sería mi particular homenaje a uno de mis escritores más admirados y leídos, al que también quisiera dar a conocer a los lectores más jóvenes que desconocen aún de sus trabajos y su ensoñador universo.