jueves, 7 de febrero de 2013

“La guerra de los mundos”, un clásico de la ciencia ficción… y del terror

 
Nunca un programa radiofónico sembró tanto pánico en la sociedad como aquella versión que el famoso actor y director de cine Orson Welles hizo para la radio de la novela La guerra de los mundos, escrita en 1898 por el autor inglés H. G. Wells. Este clásico de la ciencia ficción se convirtió también en 1938 en un clásico del terror. Y si no que se lo pregunten a los miles y miles de norteamericanos que, con las orejas pegadas a sus aparatos de radio y el corazón en vilo, eran testigos horrorizados de cómo el planeta Tierra estaba siendo invadido por extraterrestres. Aquella especie de radionovela de una hora de duración resultó ser tan real, tan verosímil, que todos esos oyentes creyeron firmemente que se estaba produciendo una invasión alienígena que desembocaría en el fin del mundo.
 
 
La adaptación de la obra de Wells se narró por radio en un especial de Halloween, en forma de noticiario, anunciando la caída de tres meteoritos en las ciudades de Nueva York y Nueva Jersey. Meteoritos que resultaron ser, según la narración del locutor, naves espaciales. He aquí un extracto de dicho noticiario: Señoras y señores, esto es lo más terrorífico que nunca he presenciado... ¡Espera un minuto! Alguien está avanzando desde el fondo del hoyo. Alguien... o algo. Puedo ver escudriñando desde ese hoyo negro dos discos luminosos... ¿Son ojos? Puede que sean una cara. Puede que sea...”
 
 
Nunca imaginó el por entonces joven y desconocido Orson Welles que aquel especial de Halloween se convertiría en una auténtica pesadilla para las miles de personas que tras oír esas noticias se lanzaron despavoridas a las calles huyendo de sus hogares y telefoneando angustiadas a la policía para que las protegieran del ataque extraterrestre.
 
 
Por suerte para ellas y para el resto de la humanidad, todo aquello quedó en un susto sin ir a más (¡pero vaya susto!). Eso sí, muchos tomaron represalias contra Welles, pidiendo incluso la pena de muerte para él por haber realizado tal escándalo público. Al final la sangre no llegó al río, Orson Welles pidió perdón a los afectados, y su escalofriante visión de La guerra de los mundos de H. G. Wells le hizo llegar al estrellato cinematográfico de los mundos.
 

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