jueves, 4 de julio de 2013

El ramo de flores

San Valentín, el gran día de los enamorados, es un día muy especial para el amor. Un día y un amor que, si los sentimos como verdaderos, pueden llegar a ser inolvidables y eternos, como nos lo describe en este emotivo relato el escritor y poeta mallorquín Carles Campomar, relato publicado en el blog del autor “Relatos de un escritor callejero”.

 
Ya es el día de San Valentín, es un día muy especial para nosotros, justamente este día hace años que empezamos a salir juntos.

Me he levantado, dirigiéndome hacia la cocina, dirección a la cafetera para empezar bien el día mientras paso las hojas del periódico que cada mañana el repartidor me deja en el buzón.

Al terminar todas las tareas de casa me dirijo hacia la floristería de cada año, nada más entrar a la tienda muchos ramos de flores me reciben, no sé por dónde empezar a mirar, para cogerte el más bonito.

Al llegar mi turno la chica de la floristería se me pregunta qué ramo quiere, y después de pensar mucho me decido por el más bonito, uno con mucho colorido, rojo, lila, naranja, amarillo, entre otros.

Después de pagar, me dirijo hacia una tienda que siempre me ha llamado la atención pero que nunca he entrado, es una tienda toda de bombones, siempre que paso contigo por esta tienda me dices que quieres esos bombones de tres tipos de chocolate distintos, y hoy que no vienes conmigo te compro una caja para dártelos más tarde, cuando nos juntemos a la hora de cada día en el mismo lugar de siempre.

Después de hacer todos los recados, mi dirección es la de siempre, los bombones y el ramo de flores descansan sobre el asiento de atrás del coche, mientras me dirijo a verte, una canción ameniza el trayecto, como siempre suele durar unos diez minutos llegar hasta ti.

Estoy en la entrada de tu casa, desde hace unos meses que vives aquí, como siempre te haces de rogar, me siento en el banco esperando que termines de arreglarte, te gusta ponerte guapa para mí, esos ojitos pintados, los labios que tanto me gustan con ese color casi invisible a la vista de los demás, y sobre todo esos pantalones ajustados que los demás chicos miran y yo pensando en la suerte que tengo de que estés conmigo.

El tiempo pasa y no apareces, ha pasado más de una hora, decido coger las flores y junto con la caja de bombones decido dejar las dos cosa aquí encima para cuando llegues te las encuentres.

Espero que el ramo de flores te guste, ah y mira entre las flores una tarjeta con un dibujo muy simpática lleva escrito un mensaje para ti.

Mirando atrás, espero verte aparecer, pero como cada día me dejas plantado sentado en el banco, esos días lluviosos que no tienes piedad de mí y seguro que te escondes para hacerme sufrir.

Dejo atrás ese cementerio, donde te visito cada día, desde tu muerte, echándote de menos y deseando que algún día volvamos a estar juntos.