miércoles, 24 de febrero de 2010

La llegada del Extranjero: Texto 2

El Extranjero esperó unos segundos más, sin presenciar en el sótano nada del otro mundo. Fue entonces cuando rompió el silencio que reinaba en ese lugar de la mansión.
- No ha pasado nada -, le susurró a Madigan.
- ¡Shhhhhhh, cállate! -, exclamó el anciano, sin quitar la mirada de los cruelanos.
- Vamos, Madigan, reconoce que te has equiv…
En ese instante, una bocanada de aire frío volvió a tomar posesión del sótano. Las sombras volvieron a ocupar la estancia como espectros danzantes. El aire frío y las sombras iban en aumento con suma rapidez. En vez de un sótano, parecían encontrarse en medio de un bosque oscuro, en mitad de la noche invernal.
- Ya vienen… Lo presiento… Ya vienen…
Madigan hablaba como si estuviera hipnotizado, fuera de sí. El Extranjero no podía moverse de su lado aunque quisiera. Su cuerpo estaba paralizado por ese aire frío, impidiéndole realizar cualquier movimiento.
Por otra parte, las sombras estaban rodeando a los catorce cruelanos y a los siete símbolos dibujados en el suelo.

1 comentario:

raul_sater dijo...

Muy weno esta 2º parte del texto, me está gustando siii