viernes, 5 de diciembre de 2008

“Franky Sustitos”: Capítulo 13

- El muerto, el viejo y el alto -


El tiempo que Román Costillas le había dado de plazo a Franky para que le trajera el televisor se había cumplido. Según su Rolex robado, ya llevaba más de un cuarto de hora de retraso.
- Lo siento, abuelete, pero creo que vas a hacerme compañía bajo tierra.
- ¡No diga eso, por favor, que todavía soy muy joven…!
Costillas y el abuelo Zacarías se encontraban en el cementerio de Senerber, junto a la tumba del muerto viviente que le estaba haciendo la vida imposible a Franky Sustitos y a su familia.
De pronto, se oyeron unos pasos avanzar lentamente hacia la tumba de Costillas.
- ¿Eres tú, enano? -, levantó la voz el muerto viviente.
No. No podía ser él. Entre la oscuridad y las sombras de la noche se distinguía a una persona muy alta, altísima. No, no se trataba del niño.
Cuando la luz de la luna llena le iluminó de cuerpo entero, Costillas y Zacarías se quedaron viendo a un vaquero típico del Lejano Oeste. Con el sombrero de ala ancha que le ocultaba el rostro y dos pistolas, una a cada lado. El vaquero se situó a escasa distancia del anciano y su secuestrador. Al hablar, la voz que le salió de la garganta era igualita a la de Clint Eastwood.
- Vengo a por el viejo, forastero. Entrégamelo sin trampas.
- ¡Coño! ¿Clint Eastwood? ¿En persona? -, se sorprendió Costillas.
El vaquero se sacó un cigarrillo del bolsillo de su chaqueta, se lo llevó con parsimonia a los labios y lo encendió con una cerilla.
- He venido de la tele. Estaba a punto de cargarme a un par de indios mofetas, pero tuve la llamada inesperada de un crío. Me ha contratado para hacer un trabajito. Y aquí estoy.
- Pero… ¿En serio que eres el verdadero Clint Eastwood?
- Que sí, capullo. ¿Acaso no reconoces mi voz?
- Jo… der… ¡Joder, joder! ¡Yo soy tu fan número uno, Clint! ¡He visto millones de veces todas tus películas del Oeste! El bueno, el feo y el malo, Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio,… ¡Me las sé todas!
- No he venido hasta aquí para que me cuentes mis historias. Entrégame al viejo y yo te dejaré con vid… Bueno, te dejaré como estás.
- ¡Haré lo que quieras, lo que me pidas! ¡Soy tu esclavo, tu criado! ¡Tu lameculos!
- Puajjj, qué asco. No pido tanto, forastero. Sólo una cosa: deja al niño y a su familia en paz, para siempre.
- Te juro que nunca más me acercaré a ellos, ¡te lo juro! Seré un muerto viviente bueno, muy bueno. Corre, abuelete, ya eres lib…
Al mirar a su lado, Román Costillas se percató de que Zacarías había desaparecido. Ya no se encontraba en el cementerio. Después, al dirigir la vista al vaquero, también se topó con la nada. También había desaparecido. Entonces, Costillas clavó las rodillas huesudas en la hierba, se le saltaron las lágrimas y levantando los brazos al cielo con exaltación, gritó:
- ¡Gracias televisión, por este regalo! ¡Y a Clint Eastwood pongo por testigo de que jamás volveré a pasar al lado oscuro!


1 comentario:

Dante dijo...

Bueno. Flor de seguidor se consiguió Clint Eastwood. Al menos ya no va a molestar a Franky, o al menos eso pareciera. Veremos como sigue. Un abrazo.