viernes, 24 de octubre de 2008

“Franky Sustitos”: Capítulo 8

- La tienda de Philip -


A las nueve en punto de la mañana, Franky Sustitos y su padre se plantaron en la tienda de Philip, la mejor tienda de Senerber sobre televisores, lavadoras, lavavajillas,… De momento, el plan trazado por Franky marchaba bien. Ahora tenían que comprar el televisor de 42 pulgadas y trasladarlo a la casa de la señora Petria. Ya le contaría la verdad a su padre durante el trayecto en coche. Seguro que lo comprendería y estaría muy orgulloso de él por ser la persona que salvó al pueblo de la destrucción.
Pero no iba a resultar tan sencillo hacerse con el televisor. Porque Franky se había olvidado de que el señor Philip era un hablador empedernido y eso le haría difícil la compra rápida a su padre.
- Así que quiere un televisor de 42 pulgadas -, dijo pensativo Philip. – A ver qué le parece este: televisor, 42 pulgadas, de color gris, con mando a distancia, elegante, para que su hijo presuma de televisor a sus amigos,…
- Vale, ese mismo -, dijo el padre de Franky.
- No… Este no. El problema que tiene es que no lleva teletexto. Y no le voy a vender un televisor sin teletexto a uno de mis mejores amigos. Mira este: televisor, 42 pulgadas, de color negro, con dos mandos a distancia, pesa poco, bueno, bonito y barato,…
- De acuerdo, dame este. A mi hijo le gustará, ¿verdad, campeón?
- Sí, papá. Pero cómpralo ya y nos vam…
- No. Ahora que recuerdo… Los mandos del televisor no tienen el botón del mute.
- ¿El mute? ¿Qué es el mute?
- ¡El botón que quita el sonido al televisor! ¿Cómo voy a venderte a ti, uno de mis mejores amigos, un televisor sin que los mandos tengan mute?
- Papá, a mí me da igual el mute ese…
- ¡Este! ¡Este sí es perfecto! Televisor, 42 pulgadas, de color rojo y amarillo, con cuatro mandos a distancia, doscientos canales nacionales y extranjeros, con subtítulos y multipantalla,…
- ¡Está bien, está bien! ¡Compro ese!
- ¡Mierda!
- ¿Qué pasa ahora?
- Tiene doscientos canales, sí… Pero no tiene el canal porno.
- ¡Pero si el televisor es para mi hijo de nueve años!
- ¿Cómo voy a venderle un televisor sin canal porno a uno de mis mejores ami…?
De repente, uno de los televisores salió ardiendo, asustando a los dos adultos que conversaban. Junto a él, estaba Franky con un soplete, mirando fijamente a Philip.
- ¡Danos ya el televisor que sea o le prenderé fuego a toda la tienda!
Sin quitársele el susto del cuerpo, Philip les dio enseguida el primer televisor de 42 pulgadas que tenía a mano. Lo metieron en el asiento trasero del coche y se marcharon de la tienda a las once y media de la mañana.
Dentro del auto, Franky Sustitos empezó a desvelar sus intenciones a su padre.
- Papá, hay que ir con la tele a la casa de al lado del cementerio. ¡Senerber está en peligro!


1 comentario:

Dante dijo...

Jaj. Tal como comentara en tu otro blog, Franky es el acompañante ideal para sortear a los vendedores que hablan mucho y dan demasiadas vueltas. Un día te lo van a pedir prestado. Un gustazo pasarme por tu espacio. Te sigo leyendo.